En mi opinión, la cibercultura ha
roto muchas barreras espaciales y temporales y nos permite conectarnos de
manera sencilla con cualquier persona del mundo. Gracias a la cibercultura puedo seguir
manteniendo un contacto directo, por ejemplo, con mi amiga Natalia que vive en
Moscú. Si hubiera conocido a Natalia antes de la existencia de Facebook o el
correo electrónico probablemente me sería casi imposible contactar con ella a
tiempo real y probablemente nos hubiéramos perdido la pista.
La cibercultura nos ha abierto un
abanico de posibilidades, y no sólo en lo que a relaciones sociales se refiere.
El mundo del trabajo, por ejemplo, también ha sufrido cambios importantes. Si
alguien está buscando trabajo puede hacerlo cómodamente desde su casa, enviando
su CV. Las personas que trabajamos, por ejemplo, podemos almacenar o buscar
información de manera rápida y sencilla o incluso, en muchas ocasiones, trabajar desde casa.
Pero como siempre sucede, todo
tiene su cara y su cruz. Para mí el principal inconveniente de las nuevas
tecnologías ha sido la apertura de una gran brecha digital, que separa a las
personas, grupos o colectivos que tienen acceso a las nuevas tecnologías y a
los que no. Esta brecha digital, en ocasiones, puede ser un problema añadido para
colectivos especialmente vulnerables como las personas sin hogar, la población
reclusa, las personas con algún tipo de discapacidad, etc.
Por otra parte, las nuevas
tecnologías pueden producir entre quienes las utilizan una verdadera
saturación. Esta saturación de información, normalmente conocida como
infoxicación, puede hacer que, ante tanta cantidad de datos perdamos de vista
la información verdaderamente relevante.
Por último, no quería terminar
esta entrada sin hablar de la adicción que estas tecnologías pueden llegar a
provocar. La necesidad de saber que está pasando alrededor de nosotros, en los
mundos virtuales hace que en ocasiones nos perdamos lo que le pasa a nuestras Y lo digo porque yo misma me incluyo en ese
grupo de personas adictas que no pueden salir de casa sin su móvil, que miran
las redes sociales varias veces al día y que pasan la vida pegada a un portátil
o un Smartphone.

