Las nuevas tecnologías han ido
evolucionando de manera extremadamente rápida en las últimas décadas y a medida que pasa el tiempo lo hacen cada vez
más rápido. Uno de los aparatos que más ha ido progresando en los pocos años
que llevamos de siglo es, sin duda el teléfono móvil.
En la fotografía superior
aparecen algunos de los teléfonos que hemos tenido en mi familia desde que
compramos nuestro primer teléfono móvil, hará tan sólo unos diez o doce años.
Me resulta difícil imaginar cuantos móviles se habrán fabricado desde su
invención viendo la cantidad de teléfonos que hemos acumulado en mi familia,
una familia de clase media formada por tan sólo cuatro miembros. Supongo que la
producción de terminales móviles habrá seguido un ritmo difícil de seguir.
Si probara a encender y llamar con cada uno de
los móviles de la imagen estoy segura de que al menos, la mitad de ellos siguen
funcionando correctamente. La mayoría de ellos los hemos dejado de utilizar
simplemente porque eran demasiado antiguos y al poco tiempo de comprarlos salía
uno con prestaciones nuevas.
Aunque durante mucho tiempo fui
bastante reacia a cambiar de móvil sólo por el hecho de que tuviera nuevas
prestaciones he de reconocer que he caído rendida ante los smartphones. Con mi teléfono móvil, el último a la derecha
de la imagen, puedo llamar, consultar el correo, mirar mi facebook, escuchar
música, ver videos y muchas cosas más.
Me parece todo tan moderno y me resulta tan difícil acostumbrarme a
tanta evolución digital que no puedo
evitar plantearme ¿Cómo evolucionarán los teléfonos cuando pase el tiempo? ¿Qué
más le podemos pedir a un teléfono móvil? ¿Habrá un momento en el que
utilicemos el teléfono móvil única y exclusivamente para llamar, tal y como
sucedía cuando se inventaron?

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